domingo, 30 de marzo de 2014

TU CUERPO SUBTERRÁNEO

Te he ido engendrando, mujer, como un lamento
De hombre envejecido inadvertidamente
De tanto caminar por callejones turbios
Y callejas miserables
Así, mujer, te he ido engendrando
Esculpiendo tu cuerpo subterráneo
Tallando tus sinuosidades deletéreas
Y tu secreto palpitar de magma enfurecido
Te he ido deletreando, mujer, como el suicidio
De una lágrima oculta en un pañuelo
Moldeando tu frente
Cenital y cristalina
Cual sopla el vidriero sus corcheas
Te he ido amasando, dibujando, y con mis manos
Te he ido adornando con sonrisas y ademanes
Y en mis desvelos de café instantáneo
He puesto una elegante briza en tu mirada
Preñada de monzones sin aviso

Y luego, deshojando pensamientos
Pasando las páginas de angustias
Engendradas en aguas primordiales
Y en amnióticas esperas intranquilas
He tejido en mis dolores ancestrales
Tu cabello tan largo como el agua
Que se precipita al vacío aniquilándose
Y renace en espesuras vegetales

Y casi por descuido, con un lápiz de grafito
He soñado tu mentón de maniquí cansado
Mientras mis ojos timoratos se pierden
En ciertas brisas secretas y silentes
Que devela para mí la madrugada

Así, mujer, te he ido, estableciendo
En tus dominios de látigos morados
Poco a poco, como desayunando
Y devorando el retrato hablado de tus besos