jueves, 18 de abril de 2013

UN POETA TRISTE


En una pieza oscura, el poeta triste
Bebe un vino amargo, de la peor cepa

Sobre la mesa mueren unas hojas sueltas
Un lápiz esquivo le hace feas muecas
Y el libro de poemas no llega comenzar

Son tantas las penas, los sueños olvidados
Sembrados de rocío de niebla mañanera
Trinos  juguetones que ya no nacerán
Llena otra caña, de la peor cepa
El poeta triste, tratando de olvidar
Sufriendo solitario las viejas cicatrices
Que sólo el alma sola es capaz de atesorar

Y sobre la mesa, las hojas siguen mudas
El lápiz artero sigue haciendo muecas
Y el vino derramado mancha de violeta
El mantel, el piso, la camisa vieja
Y las hojas mudas, despeinadas, muertas
En que ha garrapateado un verso sin final

El poeta duerme, sobre almohada/mesa
Babeando una mancha futura en el mantel
Mañana será un día de náuseas y  jaqueca
Trabajo de galeote y ansias de pereza
Y las eternas quejas de su ruin mujer

Y quizá tan sólo una alegría tenga
Una avecilla frágil, tan frágil como él
Escondida en el bolsillo de su chaqueta vieja:
Una hoja sucia
Con olor a  vino de la peor cepa
Garrapateado un verso
No sabe cómo y cuándo
Inspirado y como siempre, a medio terminar
Esperanza diminuta, esperanza y mala letra
Amanecer de invierno en su chaqueta vieja…

De nuevo, por la noche, el triste poeta
Bebe un vino amargo, de la peor cepa

Sobre la mesa, ríen
Unas hojas sueltas
Un lápiz esquivo le hace feas muecas:
Garrapatea un verso, lo borronea y cierra
Sus sucios ojos, de tristeza añeja
Y duerme sobre el verso a medio terminar.