viernes, 26 de abril de 2013

BIOGRAFÍAS II: DJ RAMOS



Dj Ramos, antes Antonio Carrizo Rojas y más tarde el pastor, nació en Quilicura el año 1967; a los cinco años sorprendió a sus profesores interpretando la sonata "Claro de luna" y protestando, al terminar, porque el piano de la escuela estaba desafinado. Sus padres lo sometieron a una extenuante disciplina, invirtiendo todos sus ahorros y la mitad de sus ingresos en profesores particulares, que le permitieran desarrollar sus talentos y convertirse en un referente de la música docta nacional. A los 9 años compuso su primera sinfonía y a los 11 su primer concierto; antes había escrito algunas variaciones sobre temas de Stravinski y Chopin, que en un arrebato de adolescencia quemó frente a los ojos horrorizados de sus padres, quejándose de que le habría sido más grato jugar una pichanga de fútbol. Sin embargo, continuó estudios en el conservatorio, componiendo algunas piezas menores, que fueron ejecutadas un par de veces por la filarmónica, sin que lograran mayor éxito. A los veintidós años, decidió explorar en el rock progresivo y la sicodelia, consumiendo ácido a modo de inspiración. Lideró una banda que participó en diversas tocatas, con notable éxito entre alucinados marginales y cierto público elitista, en general, intelectuales contestatarios.  Sin embargo, no hubo un solo sello musical que se atreviera a grabar sus temas. A los treinta, comprendió que el mercado nacional era demasiado estrecho como para estar en la vanguardia, y que si quería obtener algún éxito, debería componer temas más acordes a la música en boga, de modo que se encerró durante dos meses en su departamento de La Renca, componiendo una cantidad impresionante de temas rítmicos basados en la repetición incesante de tres o cuatro compases y letras incendiarias, que abordaban temas como el sexo, la protesta social y las drogas, aunque sin profundizar en nada; cambió su nombre a DJ Ramos y el éxito fue inmediato. Sus temas se tocaban en todas las radios, en las playas, en las discotecas y hasta en eventos deportivos; fue invitado al festival de Viña, dos veces como artista y cinco como jurado; en todas las ocasiones fue ovacionado por el público, obtuvo antorcha y gaviota de plata, y cuando estaba en el pináculo de la fama, gaviota de oro en dos noches de gloria. Se le hicieron entrevistas, participó en shows de televisión, como artista y – una vez más – como jurado,  y en dos programas de talentos, en diferentes canales, provocando disputas judiciales y acuerdos reparatorios; fue invitado a matinales y estelares, se vinculó a la farándula, protagonizó lios de faldas, motivando enemistades y polémicas, que duraron semanas, entre modelos y animadoras de televisión, hasta que una sobredosis de cocaína lo llevó al borde de la muerte. Mientras era reanimado en un servicio de urgencias, salió de su cuerpo y vio los esfuerzos denodados de los médicos y enfermeras, para devolverlo al reino de este mundo; cuando ellos movieron la cabeza con gesto desesperanzado, él entró en un túnel por el que transitó vertiginosamente, vio los rostros de su abuela y de su tío Gabriel, muerto en un accidente ferroviario, y luego una luz blanca, brillante, que lo llenaba todo, hasta que un brusco sacudón, acompañado de una angustia enorme, lo volvió a la realidad; al abrir los ojos, desmesuradamente, se encontró con el rostro serio de un médico que devolvía a una enfermera, las paletas de un desfibrilador. Supo entonces que esa luz había sido Dios, y comprendió de inmediato que se le había otorgado una segunda oportunidad.  Abandonó la música y abrazó el evangelio, renunció a las drogas y al pecado, pero no hizo lo mismo con sus propiedades de La Dehesa y sus autos deportivos. Actualmente es pastor de una iglesia fervorosa, ubicada en la comuna de La Florida, y la única música que compone son sencillas canciones acerca de Jehová, que sus entusiastas feligreses suelen asesinar todos los sábados en una esquina, armados de sendas guitarras destempladas.